lunes, 31 de agosto de 2009

La Zona del Recuerdo.


Berlín en la distancia


Me gusta decirlo muchas veces y cada vez que puedo: yo nací en un país que ya no existe. Cuando lo digo la gente pregunta por qué y entonces es cuando lo explico: nací en Berlín oriental, en 1976, cuando existía la República Democrática Alemana (RDA), así que en realidad aunque la tierra donde nací, el hospital donde mi madre me parió y la calle donde éste estaba permanecen, el país legalmente no existe desde 1989.

Hace dos días leía en la web de la BBC un reportaje sobre la caída del muro de Berlín , era uno de esos reportajes donde te estimulan a participar mediante comentarios y este era sobre el momento del derribo del muro e invitaba a participar a través de preguntas sobre dónde se encontraba el lector en 1989 cuando sucedieron los hechos, qué repercusión tuvo para el lector y su familia, y otras por el estilo a propósito de que el próximo 9 de noviembre harán veinte años de la caída del muro.

La lectura de este reportaje se unió además al placer de haber disfrutado de las preciosas vistas de la capital alemana donde recién se celebró el mundial de atletismo. Siempre me han gustado estas competencias, pero en esta ocasión venían con el agregado de desarrollarse en esta ciudad por la que siento especial interés. Así es que no me perdí las competiciones, sobre todo aquellas que eran fuera del stadium, como las marchas y maratones porque me daban la oportunidad de ver la ciudad, de recorrer con la vista esas calles que una vez mis pies recorrieron, apenas con conciencia de ello.

En noviembre de 1989 tenía yo doce años, y claro que recuerdo a pesar de mi edad la repercusión que tuvo en mi vida la caída de ese muro. El que esto sucediera me negaba por completo la posibilidad de viajar a re-conocer el país donde había nacido. Mi madre y yo teníamos el plan de viajar a la RDA para celebrar mis quince años, ya que a finales de los ochenta, no sé exactamente por cuáles mecanismos, los cubanos podían viajar a los países socialistas en una especie de vacaciones. La caída del muro significaba la reunificación de Alemania, significaba por tanto la imposibilidad de viajar libremente para los cubanos.

Sin embargo no lo recuerdo con tristeza, sino con alegría, a pesar de mi corta edad podía entender que podría tener otras oportunidades de visitar Alemania y cómo un país dividido a la fuerza que volviera a ser uno era algo para celebrar.

Aún hasta el día de hoy, veinte años después, no he podido viajar a mi país de nacimiento. Hace un par de años mi hermano mayor, a quién no veo desde hace dieciséis años porque vive fuera de Cuba, me envió el filme Good bye, Lenin!, entre otras cosas para que viera el barrio donde vivimos hasta nuestro regreso en 1979, en especial un pequeño parque donde los protagonistas solían deambular y que según me hermano me gustaba mucho para corretear y perseguir palomas.

Así es mi relación con Berlín, la ciudad donde nací el 25 de diciembre de 1976, un amor en la distancia, que al parecer sólo podrá concretarse cuando sean dichos muchos otros adioses necesarios.


2 comentarios:

  1. Me gusto mucho este texto. Vivia en Budapest por esa epoca. No estuve en Berlin cuando la caida del Muro pero si en Praga el dia de la caida del gobierno. Y desde BUdapest, vivi el paso de los alemanes orientales hacia Austria para regresar a Alemania, a la parte occidental, precipitando todos los demas eventos. Con esas imagenes abre y cierra mi novela "Casa de cambio". Te recomiendo veas en cuanto puedas "La vida de los otros"

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